viernes, 22 de octubre de 2010
El signo del agua
Santiago de Tuna se encuentra ubicado en una altitud ideal por lo que se produce una gran variedad de productos agropecuarios; sin embargo el agua es un bien escaso que condiciona la buena cosecha y la ganadería. Lo paradójico es que Tuna, se ubica en el paso entre las cuencas del río Lurín y Rímac, pero lejos de las reservas de agua, por ello se depende del agua que llega en temporada de lluvias.
Un año sin lluvias afecta a todos, a los pobladores, al ganado y entristece el panorama, con lo cual se inicia el cíclico camino hacia las zonas más bajas de las cuencas de los ríos Lurín o Rímac. Desde hace siglos se repite esta alternancia entre buen año y la temida sequía.
En el ir y venir hacia la yunga y la costa, Santiago de Tuna se fue poblando de apellidos que en la actualidad dejan ver cuan lejos llegaron los antiguos tuneños, en busca de mejores condiciones para sobrevivir a las épocas de estiaje prolongado.
Las lomas de Pachacámac, la empinada Quebrada de Sisicaya, Atocongo cubierto de neblinas en junio... fueron lugares a los que se mudaban llevando el ganado vacuno. Cuando llegaba el tiempo de volver traían costumbres e incluso los bulbos de las fraganciosas amancaes, con las que aprendieron a perfumar la fiesta de navidad y a danzar los negritos. Complementaron la celebración con pisco y vino.
No siempre se emigró hacia la costa, hay evidencias de migración a la sierra central y a la selva. Quienes decidieron regresar trajeron consigo a sus familias y sus nuevos apellidos.
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